La importancia de la socialización en la tercera edad

La importancia de la socialización en la tercera edad

Si sigues con regularidad las publicaciones de nuestro blog, sabrás que somos firmes defensores del envejecimiento activo. Que nos afanamos en que el cuidado de personas mayores incluya actividades tanto de tipo lúdico como físico. Del mismo modo, defendemos que la socialización es una pieza clave para la calidad de vida de las personas de edades avanzadas. Por una serie de razones que vemos en las siguientes líneas.

Lo primero a tener claro es que fomentar la socialización y las relaciones interpersonales en las personas mayores es algo esencial si queremos evitar su aislamiento social y mejorar su bienestar físico y emocional. En Tu Mayor Amigo nos ocupamos de que se relacionen y socialicen en ambientes distendidos como una vía para dejar de lado sus problemas de salud. Una manera de lograrlo es habilitando lugares para hacer ejercicios y actividades que se adapten a sus necesidades físicas y emocionales. Para que puedan distraerse y trabajar habilidades cognitivas. Las actividades más frecuentes son las manualidades, los juegos de mesa, paseos, la pintura o la gimnasia de mantenimiento. Siempre con personal especializado para ayudarles a desarrollar las actividades, a mejorar su estado anímico y a cuidar de su salud. Hablamos de la salud porque la socialización entre las personas mayores tiene importantes beneficios también en este sentido. Ayuda a controlar enfermedades como la diabetes o la hipertensión, a mitigar los dolores articulares o a ralentizar el deterioro cognitivo. También se trabajan la fuerza, movilidad y elasticidad.

Por supuesto, la socialización también es una forma de evitar que los mayores sufran problemas de depresión. Se fomenta también la autonomía de estas personas potenciando sus capacidades y haciendo que se sientan útiles. Cuando las personas llegan a mayores, sus actividades se reducen cada vez más a un entorno familiar. Por lo tanto, hay poco contacto con personas que estén en sus mismas circunstancias y con sus mismas necesidades. Al fomentar actividades de socialización se trata de suplir esta carencia. En definitiva, no se trata sino de mantener la autonomía y la autoestima de los ancianos para mejorar su calidad de vida en la medida de lo posible.

 

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