Saber escuchar también es una cualidad importante en un cuidador

Saber escuchar también es una cualidad importante en un cuidador

Oír no es lo mismo que escuchar. La escucha activa es un requisito fundamental con el que deben contar las enfermeras a domicilio. No se trata sólo de prestar atención a lo que nos cuentan los pacientes, es vital atender a sus sentimientos, ideas o pensamientos. Cuestiones que no expresan con palabras, pero que van implícitos en los mensajes que transmiten. Es un proceso más complejo de lo que parece, ya que los cuidadores deben realizar muchas tareas. Pero, sentarse a escuchar sin prisa, sin que suponga un esfuerzo, también supone una ayuda para ellos. Un momento de desahogo para que puedan quedarse en paz y tranquilos.

Generalmente, oímos aquello que nos dicen. Pero, si lo hacemos mientras realizamos cualquier otra actividad, no estaremos prestando atención a los elementos no verbales que, también, nos aportan gran cantidad de información. Este tipo de escucha tiene muchos beneficios para el paciente, que podemos clasificar de la siguiente manera:

  1. Mejorar la relación entre paciente y cuidador
  2. Obtener información importante a la hora de cuidar al paciente
  3. Mejorar la calidad de vida del paciente
  4. Reducir los niveles de nerviosismo y estrés en el paciente
  5. Mejorar la sensación del paciente respecto a la seguridad y la confianza

Sin embargo, como ya hemos comentado, ser capaz de realizar la escucha activa no es una cuestión sencilla. Por ello, desde Tu Mayor Amigo queremos ofrecerte algunos consejos que te ayudarán a entender mejor a las personas que cuidas.

Paráfrasis

Esta práctica consiste en resumir el mensaje que hemos captado del paciente. De esta forma, él percibe que le hemos escuchado atentamente. Incluso, más allá de lo que nos ha expresado de forma verbal.

Preguntas

Si sospechamos que hay un mensaje oculto tras sus palabras, lo más adecuado será preguntarle abiertamente. Es la mejor manera de invitarle a expresar sus ideas o sentimientos. La pregunta no importa, lo esencial es darle la oportunidad de liberar aquello que le agobia, de poner solución a sus conflictos emocionales.

Lenguaje corporal

Son muchas las señales que nos aportan información sobre nuestro interlocutor. Simples miradas, gestos con las manos, una caricia o una sonrisa. Hablamos de gestos que nos dan pistas sobre el estado de ánimo de la persona dependiente. Sólo así, podremos ayudarle en todo lo posible para que se sienta mejor y feliz. 

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