La pérdida de autonomía en los mayores

La pérdida de autonomía en los mayores

 

Con el paso de los años a partir de los 65 es cuando se diagnostican el mayor número de enfermedades crónicas en las personas, haciendo que su fragilidad sea mayor, pudiendo afectar a su independencia, por eso es importante tomar medidas para cuidar de la salud de forma preventiva o al inicio de los síntomas de la enfermedad.

Sea cual sea tu edad es importante tener una alimentación variada y saludable, además de practicar ejercicio con frecuencia, pudiendo ser de mayor o menor intensidad en función de las capacidades de cada persona, vacunarse, eliminar hábitos poco saludables como el tabaco o el alcohol, que aceleran el envejecimiento.

Las causas de la pérdida de autonomía en los mayores pueden ser muy diversas, afectando a nivel físico o mental, lo que puede conllevar problemas en las actividades de la vida diaria a las que están acostumbrados, llegando a necesitar la ayuda de otras personas para realizarlas, pudiendo ser algún miembro de la familia o acudiendo a un centro autorizado por la Comunidad de Madrid, como Tu Mayor Amigo, para contar con la ayuda de nuestros profesionales en las tareas concretas que necesita, sean relativas a la higiene personal, encargarse de la comida y de la casa, gestiones, visitas a médicos y hospitalizaciones, actividades, talleres, etcétera.

La fragilidad física afecta a la capacidad de movilidad de la persona, generando una dependencia funcional a la hora de levantarse o acostarse, poder caminar, vestirse y encargarse de las tareas propias de llevar una casa, lo que puede derivar en abandono afectando a contar con un entorno higiénico saludable y a la alimentación.

Los trastornos psicológicos cognitivos más frecuentes son los que ocasionan los diferentes tipos de demencias, entre los que está el Alzheimer, teniendo una mayor influencia sobre la capacidad de dependencia de la persona que los sufre, porque aunque disfruten de una excelente movilidad tienen problemas de memoria, comunicación y de interpretación que al tratarse de una enfermedad degenerativa sin cura, con el tiempo, solamente pueden empeorar, lo que les lleva a no poder estar solos en ningún momento por suponer un riesgo para su salud y la de su entorno a medida que la enfermedad avanza.

 

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